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Jueves, 18 de diciembre de 2014
Entrevista a David Fernández, representante de Audio Design

“Uno de los grandes problemas actuales de la distribución es la falta de stock”

[Img #3566]Creo que tu experiencia en el sector es bastante dilatada...
Empecé con 16 años repartiendo y ahora tengo 47. Llevo 31 años dedicándome en exclusiva al sector del car audio. Lo he visto casi todo... 

Sobre todo has vivido la evolución del sector. ¿Cómo era en los inicios?
Cuando comencé todo estaba por hacer. Era la época de los radiocasetes extraíbles que se montaban en el taller. Los coches no llevaban ni altavoces.

Se tenía que instalar todo.
Exacto. Si querías tener música te tenías que montar la antena, por ejemplo, que no llevaba. Los instaladores entonces trabajaban bien porque cuando salía un coche del concesionario venía vacío. En aquellos años uno de nuestros clientes más potentes eran los concesionarios: regalaban la radio como reclamo, o una alarma, y entonces el instalador hacía el trabajo que no venía hecho de fábrica. 

Y luego llegó el boom del car audio...
Sí, de repente llegaron los concursos, competiciones a nivel nacional donde se medía más la calidad que la cantidad. Las instalaciones eran buenas. Fue entonces cuando comenzó a entrar producto de importación, de Alemania,  Italia y sobre todo de Estado Unidos. Yo entonces trabajaba para Phoenix Gold, hace 20 años, a principios de los 90. Había algunos distribuidores que ya se atrevían a traer material de Rockford. Y los modelos llegaban porque había demanda de producto de calidad, no estábamos acostumbrados. Aquí no salíamos del Sanyo, Aiwa, etcétera, y no había nada muy específico para coches. Lo que había eran radios y altavoces pero no había procesadores ni subwoofers grandes. Lo de montar un subwoofer en un cajón era una cosa que nadie se imaginaba, los subwoofer iban en la bandeja, como todo lo demás. 

Todo esto, ¿cómo llega a transformarse? 
La clave por aquel entonces era la labor de los instaladores. Se tenía que investigar mucho, saber cómo se montaban las cosas en el extranjero, inventar, probar cosas nuevas. Y como había buenas expectativas económicas la gente tenía posibilidad de poner dinero en el hobby, en el car audio, que entonces era una afición más extendida. Y los encargos salían. La gente quería traer a España cajones como los que se montaban en Estados Unidos. Por aquel entonces había, en consecuencia, una red de instaladores bastante potente, que salía fuera de España a concursar y a ver ferias. Fueron los pioneros que dieron vida a esto. 

Por aquel entonces, ya trabajabas de representante. ¿Cómo era la relación con el instalador?
En aquella época entre el instalador y el representante tenía que haber una complicidad muy buena. El instalador tenía un buen cliente que tenía un coche en el que quería meter un buen equipo de música. El siguiente eslabón de la cadena era el buen representante, que sabía de instalación, tenía conocimientos técnicos. Los representantes sabíamos hablar de impedancia, sabíamos hablar de lo que eran 6dB o 12 dB. Se podía llegar a acuerdos. El instalador proponía una necesidad y tú sugerías, proponías un buen altavoz o un ecualizador paramétrico en buenas condiciones. Se trataba de un trabajo en equipo. 

¿La dinámica de trabajo era distinta también?
Sí. Se tenían que hacer muchas visitas, mucha carretera, tener presencia, llevar las promociones, estar junto a los instaladores, estar cara a cara. Ahora no tiene nada que ver. 

¿En qué sentido?
Ahora en muchas de las empresas los comerciales no salen de las oficinas. Son gente que está al teléfono, delante de un ordenador, que llama y te hace una oferta para venderte los productos por packs. Se basa mucho en precio, modelo y, sobre todo, en stock. Uno de los grandes problemas que tenemos ahora es que no tenemos stock. Tu ahora mismo llamas a cualquier distribuidor y le pides 20 referencias y posiblemente en stock para servirte mañana tenga cuatro. 

Esto ralentiza mucho el proceso de instalación...
Claro. Ni siquiera las grandes marcas tienen almacén en España. Todos se han ido a Europa a centralizar sus almacenes. O guardas tu propio stock, tus propios productos, o cuando lo necesitas  tienes que esperar. Es un problema. Y la gente no tiene stock porque no tiene trabajo, pero no vende porque no tiene stock. Es una pescadilla que se muerde la cola. Eso hace que muchos talleres tienen que adaptar sus instalaciones en función del producto que tienen sus proveedores, ya que en muchos casos no pueden esperar dos semanas a recibir el producto. Ello, lógicamente, limita las posibilidades en las instalaciones.

A tu juicio, ¿cuál es el factor que marcó el inicio de la crisis del sector?
Los grandes centros comerciales han hecho mucho daño al instalador de radio. Porque tu vas a ver una radio a un centro comercial y ves 100 radios, te la pueden financiar y, en cambio, el instalador sólo tiene unas opciones contadas, más si hablamos de ciudades pequeñas. Y luego, obviamente, la crisis económica global: antes te podías gastar dinero en el coche porque no había ningún problema pero ahora...

¿Y internet?
Internet da mejor precio y facilita que el propio usuario realice la instalación. Muy a menudo, este tipo de prácticas trae clientes a los talleres para reparar la chapuzas fruto del “hazlo tú mismo”. Quema mucho a los instaladores pero es así.

Tú que tienes un web tienda online [dcaudio.es]. ¿Cómo va el negocio?
La web no la tenemos adecuada a vender online,  la tenemos para que los clientes finales puedan ver online y puedan ver precios para comprar. También para que nuestros clientes al por mayor puedan utilizar esa misma página para mostrar a su cliente que es lo que pueden escoger, y puedan ver in situ el precio. Es útil para todos los clientes que no tienen una web propia, les es más cómodo enseñar lo que tienen disponible para el día siguiente. Y como el precio que nosotros tenemos  Internet no está reventado, el instalador tiene un margen comercial para poder trabajar. 

¿Da de comer el sector?
Depende. Si lo haces bien y estás informado de lo que sale, si te vas reciclando con los tiempos, este oficio te da de comer. Si te quedas estancado en cuando eras muy bueno hace 12 años, malo. Hay mucha gente que está cerrando. Grandes, pequeños y medianos. Pero hay gente que subsiste y subsiste bien, y tienen empleados, y van innovando, y tienen buen producto. En definitiva, sigue habiendo cuota de mercado, pero el pastel es más pequeño. 

¿Cómo crees que evolucionará en el sector en el futuro?
Nos tenemos que ir adecuando a la evolución del mercado. Lo de cambiar la radio de origen y poner una radio nueva se va a acabar. Los coches salen de fábrica con buenos equipos y tenemos que ver qué es lo que podemos montar. Aún hay margen, por ejemplo, para un procesador de señal. Hay que reciclarse, tirarse hacia otro tipo de producto, aún existen mucho margen de mercado en el car audio. 
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