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Viernes, 27 de febrero de 2015
Entrevista a Manuel Sanz, reparador de car audio (Electrónica Sanz)

“Dependiendo del olor puedo intuir dónde se ha generado la avería”

[Img #3645]Tu secreto es la alta especialización que has desarrollado en la reparación de car audio. ¿Cómo llegaste a desarrollarte profesionalmente en este campo tan específico?
Estudié electrónica y luego me pasé al mundo de la música a través de la profesión de disjockey. Durante mi época de estudiante ya había destacado por tener cierta habilidad con las reparaciones. Hoy en día no sé vivir sin reparar cosas. Si no tengo un polímetro en la mano es como si me faltara un brazo.

Por tanto, siempre reparando. 
He tenido diferentes etapas profesionales. Trabajé para grandes empresas como Sevillana-Endesa, y he ganado muy buenos sueldos, no me puedo quejar, pero no podía desarrollar todo lo que sabía en ese tipo de puestos de trabajo, por tanto, no me llenaban. Soy más de campo, de trabajo creativo, de solucionar averías. Cada persona creo que tiene que trabajar en lo que le gusta, sólo así se sacan las habilidades que cada uno tenemos, es la manera de desarrollar el potencial.

Supongo que para alcanzar los conocimientos concretos de car audio tuviste que pasar por un periodo de formación. 
Claro, como lo mío era el sonido dejé de trabajar para otras empresas menos relacionadas con este mundo y me puse por mi cuenta a estudiar, a averiguar el funcionamiento de todos los circuitos de todos los amplificadores del mercado, averías más comunes, etcétera. 

Es cuando abres tu propio taller... 
Antes estuve trabajando en varios talleres de Córdoba en el tema del montaje. A esta época tengo mucho que agradecerle, porque al conocimiento teórico le sumé el práctico. Lo que estudias y lo que trabajas, si aprovechas esa suma, puedes llegar a hacer lo que quieras.  

Entonces, ¿cuál es en estos momentos tu especialidad?
La reparación y la modificación, sobretodo de amplificadores. Trabajo con clientes de toda España que me envían productos para reparar. Se da el caso que muchas veces modelos que han descartado en otros servicios técnicos  yo consigo encontrar lo que les pasa. No obstante, además de las modificaciones lo que a los clientes les encanta, para no engañarte, es el tiempo: hoy entra, hoy está reparada, incluso si da tiempo, hoy se envía. Y eso a la gente le fascina. Eso de tener su amplificador por ahí seis meses perdido, y luego te digan “es un tema muy delicado”, no puede ser, hay que trabajar en condiciones. Tampoco comulgo con la teoría de que siempre es culpa del cliente, eso a mi me da mucha rabia. Si el problema es de fábrica se tiene que decir abiertamente. 

¿Cuál es tu volumen de trabajo? 
Donde yo he cogido mucha fama es a raíz de los talleres que se dedican a esto. Generalmente  me entran 30 ó 40 aparatos de marca por semana, de firmas que se están vendiendo muchísimo ahora, y con ese volumen las conseguimos sacar en la misma semana. Los talleres están muy contentos y encima el precio está bien. La clave es lo que tú has dicho, estar muy especializado, algo a lo que he llegado después de años de trabajo y tantísimos aparatos reparados. La gente se ríe cuando lo digo pero es verdad: sólo con el olor ya descubro de dónde viene la avería. [ríe] 

¿En serio? ¿Cómo lo notas?
Si huele a baquelita, si huele a condensador; depende del olor ya puedo intuir dónde se ha generado la avería. 

Entre las averías, ¿cuándo son rentables de reparar y cuándo no?
Las etapas digitales son increíbles, suenan de forma maravillosa, vienen en un tamaño reducido y cuentan con grandes componentes, pero se averían mucho. Por encuesta, de los que llegan para repararse, de 100 amplificadores analógicos salen 90, y de 100 aparatos digitales salen 40, los otros 60 restantes son para tirar. Te explico la razón: las fábricas de amplificadores digitales hacen la placa a través de varias capas, es igual que poner folios unos encima de los otros y los ponen pegados. Pues en cada folio de esos vamos imaginar que dibujamos un circuito. Terminamos de dibujar ese circuito, hacemos la entrada, la salida y ahora ponemos otro folio en el cual volvemos a dibujar otro circuito y así sucesivamente hasta que llegamos al de arriba que es el  que se ve. Si hay cualquier avería en las capas internas, si una de esas capas se quema o hay un salto de pista, la etapa ya no tiene reparación, se tienen que tirar. Muy compactas pero muy complicadas de reparar.

Te quedas, por tanto, con lo analógico. 
Sí, a mí me encanta lo analógico. Cuando discuto en las redes sociales sobre esto la gente me dice, “¿cómo te gusta tanto el analógico, si hay etapas digitales que te dan 30k?”. ¡Nos estamos volviendo locos si creemos que un amplificador de car audio puede dar 30.000 vatios! Pero si un concierto tiene 100.000 vatios. Es imposible. Hay un engaño enorme. Hay que poner los pies en la tierra, y hay que ser coherente con lo que se dice y lo que se anuncia por parte de las marcas. 

¿Son las marcas o los distribuidores?
Principalmente las distribuidoras. Hay importadores que van vendiendo que las fábricas les dicen que dan 1.500 RMS en un grave o un subgrave y que lo han probado con 1.800 y que como funciona ya le colocan la pegatina de 1.800 vatios. Eso no es así. Por tal de vender hay engaños y luego eso ocasiona más reparaciones. 

¿Cual es el motivo más común que lleva a la avería?
Esta es una discusión que he tenido con muchos talleres. Siempre les pregunto cómo pueden montar con osciloscopio, regulando los cortes, las curvas, los picos y, con todo, que rompan los productos. A veces de tanta vuelta y tanto pensar llego a la conclusión que es el cliente. Llego a la conclusión que hay mucho ingeniero suelto que modifica parámetros sin pasar por el taller. Me ha pasado, he ido a concentraciones últimamente y me llegan aficionados que me dicen, “yo hago que esto suene el triple”. Será porque está a un cuarto de volumen. Si le das al triple suena, claro, pero la pregunta es, ¿hasta cuándo aguanta sin romperse? 

No será siempre culpa del cliente...
La verdad, yo casi siempre deduzco que es el cliente. Cuando me encuentro averías de fábrica, y siempre la misma avería con el mismo modelo, ahí es donde doy por hecho que algo está pasando. Hay marcas que averían mucho más que otras pero no te las voy a decir porque me metería en un fregado. 

¿Y entre tus preferencias?
Como te he comentado, mi preferencia son las etapas analógicas. Es cierto que hay digitales muy buenas, como Cadence o Hifonics, marcas que están rompiendo y que firmo por ellas porque están bien hechas. Puede fallar una serie pero en general resultan. Y son averías fáciles, componentes que se encuentran rápido. En cambio, esas marcas raras, tan potentes, que están entrando en el mercado muy rápido pero que salen igual de rápido, no dan tan buen resultado. Se rompen fácilmente. Yo no las compraría.

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